

Una red de más de 40 espacios creativos que reivindica otra forma de entender el arte y la cultura, celebran sus días grandes hasta e15 de febrero en varios puntos de la capital
Miércoles 12.02.26
Por Toni Nogueras
Granada Digital

Jamones de Fajaláuza colgados, un pez con patas y gafas que parece haberse escapado de un sueño demasiado audaz o un banco dispuesto para que dos personas se sienten a disfrutar de estos días de lluvia con vocación romántica. Todo eso está pasando en Granada. Y no, no es una metáfora exagerada: es la III edición de la Feria de Arte Lateral, que durante cuatro jornadas ha decidido que lo improbable tenga permiso para existir.
Desde el pasado miércoles 11 hasta el domingo 15, la ciudad vive una transformación colorida y más que profunda. El epicentro está en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, en el Campo del Príncipe, aunque la programación se expande al Centro Federico García Lorca y al barrio del Realejo, donde escaparates y locales se convierten en extensión natural de la feria.
La presentación estuvo marcada por un recuerdo constante y emocionado a Juan Ramón Ferreira, concejal de Cultura hasta el pasado 31 de diciembre, cuyo fallecimiento dejó un vacío difícil de llenar. Su implicación fue decisiva para que aquel sueño nacido en la calle San Matías terminara tomando forma real. Lateral le dedicó palabras de gratitud y memoria. Jorge Saavedra, recogiendo el testigo en la cartera cultural, habló de la importancia de seguir apostando por este encuentro que cambia la cara de Granada durante un fin de semana largo.

Lateral nació con espíritu casi clandestino: quince espacios culturales que cedían sus locales en San Matías para demostrar que otra escena era posible. Hoy la red cultural que lo sustenta se acerca a 50 espacios en la ciudad, y en esta edición participan más de 40, configurando una exposición colectiva que habla de crecimiento sin perder identidad.
El ambiente mantiene esa cercanía que lo caracteriza. Voluntarios que han levantado paredes en cuestión de días, equipos que montan y desmontan con precisión y afecto, artistas que comparten pasillos y conversación. Lateral no es una feria distante: es un tejido humano.
Durante la inauguración también hubo espacio para la reivindicación. Miguel Ángel Moreno, director de Lateral, defendió y expresó su deseo a las autoridades presentes de que los espacios culturales no deberían tributar como si fueran simples comercios. Detrás de cada galería o sala alternativa hay facturas, alquileres y mucho riesgo personal.
En una Granada que aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031, eventos como los creados por la Red Lateral funcionan como argumento práctico de que la ciudad ya produce cultura contemporánea, diversa y viva. No es una promesa futura. Es una realidad presente.
La programación arranca cada mañana a las 11.00 horas con Lateral Junior y propuestas formativas. A mediodía llegan catas y encuentros; por la tarde, presentaciones breves de espacios y un ciclo de performance comisariado por Isabel León.

A las 21.00 horas, cuando cierran las exposiciones, el Centro Federico García Lorca toma el relevo con conciertos que mezclan flamenco y conceptos contemporáneos, para los que se han habilitado abonos especiales.
En el Realejo, además, 44 jóvenes creadores de cinco escuelas de arte han intervenido escaparates en la calle Molinos y su entorno, ampliando la feria más allá de sus sedes principales.
Aunque la entrada a las exposiciones es gratuita, la organización ha instalado una hucha inglesa para que quien lo desee pueda colaborar en el crecimiento del proyecto. Un gesto sencillo que resume bien el espíritu de Lateral: participación, comunidad y corresponsabilidad.
La edición anterior dejó la sensación de que se hizo corta. Esta tercera cita parece caminar sola, sostenida por una red que ya no necesita explicarse demasiado.
Y es que Granada, durante estos días, no solo exhibe arte. Se permite imaginar. Y cuando una ciudad se concede ese permiso, lo improbable deja de ser extraño y empieza a parecer inevitable.


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