
Lunes 16.02.26
Por Jesús Lens
Ideal Granada
Subir a Lateral, la Feria de arte contemporáneo que se ha convertido en cita imprescindible de la Granada cultural más vibrante y rabiosamente moderna y contemporánea, era mi plan de ayer. Lo peligroso: quedarme arrumbado en la cama y dejarme vencer por la pereza existencial de los domingos, ese día que mata a más personas que las bombas, en certera expresión de una obra de teatro del siglo pasado.
Estas semanas, ustedes lo saben bien, he criticado furibundamente que ni Lateral ni CulturAlh estuvieran en ese Informe del Observatorio de la Cultura 2025 que, para mí y precisamente por dichas ausencias, ha perdido buena parte de su credibilidad. No sé con qué panelistas cuenta en Granada la empresa privada que hace el informe, pero si se han perdido Lateral, muy mal. Y, si han estado y no le dan un 10, igual de mal. O peor.
Pensarán que padezco síndrome de Estocolmo y/o que soy rehén de un chovinismo subjetivista de lo menos racional. A fin de cuentas, lo mío son las letras y los cuentos. Y razón no les faltaría… si no fuera porque compré tres o cuatro obras en Lateral, tanto en papel como una instalación que me flipó desde su conceptualismo y su ejecución: ‘Abanico para cortar el aire’, de Roberto Rivas, un pedazo de Objeto Poético que ya luce con todo su letal esplendor sobre mi mesa, con aliento a Alejandro Gorafe, lo que le da un valor sentimental y artístico aún mayor.
Nada más entrar en el fastuoso edificio del Realejo les decía a mis guías: «Objetivos prioritarios: la ‘Contemporánea’ de Mario; ’El silo eléctrico’, ‘La escondida’ y lo de Christian Walter. A partir de ahí, lo que surja». ¡Y ya ven si surgieron maravillas y tesoros!
También les confieso que no estaba en mi prime, precisamente. Me hubiera gustado tener más fuerzas para bichear y curiosear, que la sobre-estimulación era felizmente apabullante. Pero no pasa nada. Porque una vez echado el cierre a Lateral, en Granada mantenemos una efervescente propuesta artística gracias a las nuevas y a las veteranas galerías que tanto impulso y sentido le dan a la candidatura a la Capitalidad Cultural de 2031. Quedo a la espera de los balances tanto de asistencia de público como de venta de obra. Pero tengo claro, eso sí y como les decía, que Lateral me ha volado la cabeza un año más.


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